Vale todo / 19 Diciembre 2016

Valentina (y Javier) y Ana / Cadáver exquisito en cuadro

Aunque su contenido cambie constantemente, el cuadro de Valentina y Ana siempre muestra que la libertad es el mejor plan.

“El error está en desear una vida inmóvil. Deseamos que el tiempo se detenga, que el amor sea eterno, que nada muera jamás.”Frédéric Beigbeder

La decoración, como las amistades, no es una ecuación estática, sino dinámica. Una tarde sin agendas ni planes, Valentina y Ana se hicieron de un mate, un bastidor y la potencia de sus creatividades combinadas. El resultado fue un cuadro imponente por su tamaño (1,20 por 0,80m) y llamativo por sus colores, que integraba varios materiales, técnicas, texturas y homenajes al reino animal, al amor y a cualquier idea o sentimiento que exigiera ser plasmado.

Desde ese día hasta la fecha, la obra de esta dúo ha mutado para alojar ideas espontáneas, pinceladas al paso, plegarias llenas de optimismo y mensajes inspiradores. Cualquier limitación espacial que pueda proponer un canvas es rápidamente desafiada por la magia de la improvisación. Aunque su contenido cambie constantemente, el cuadro de Valentina y Ana siempre muestra que la libertad es el mejor plan.

El cuadro vive en lo de Valentina y Javier. Ellos tienen la posibilidad de hacerle una actualización constante, de mantenerlo en movimiento. Pueden “faltarle el respeto” (desde un punto de vista tradicional de cómo debería tratarse una obra de arte) y, aunque Javier no aprovecha esta libertad, Valentina sí: pega recortes de papel, anota pensamientos aleatorios e inconexos en distintos idioma y hasta superpone sus propios dibujos entre sí; usa el canvas como si aún estuviera intacto, sin estrenar. ¿Y por qué no?

Por su origen y su metamorfosis periódica, este “cadáver exquisito en cuadro”, en palabras de sus creadoras, es el principal foco de atención de este living y una fuente energía renovable para cualquier espectador.

Para exponer este caso de Vale todo, decidimos mostrar detalles del cuadro para insinuar cómo es ahora. Mostramos las sensaciones que contiene y transmite, no la obra entera porque no existe tal cosa; seguirá cambiando y quizás (¡ojalá!) nunca esté terminada.

publicado en Vale todo


Vivir creativamente, jugar con la casa como vehículo. Y acá también lo hacemos, presentando cada caso con un formato diferente.

por Valentina Varas

Valentina nació en Buenos Aires en 1991. Es celíaca y nieta de panaderos. Estudió Marketing, escribe poesía (La velocidad de una fiesta. 2016, Pánico el pánico), duerme poco, saca fotos, hace collages e investigaciones y otras cien cosas más.