Textos / 22 Noviembre 2016

Nada bueno puede salir de ese horno

“Trent vivía en la mansión que alguna vez había sido la de Roman Polanski. La casa de Beverly Hills, California, donde murió apuñalada Sharon Tate; por la que Charles Manson pasó a la fama. Nada bueno puede salir de ese horno, le advirtió la madre.”

No sé si esta anécdota es real, si la leí en alguna parte, o me la estoy inventado. Quizás sea un poco de cada cosa. Una ficción parcial.

La historia cuenta que Tori Amos quiso cocinarle pollo a su amigo Trent Reznor. Yo creo que Tori estaba loca por su amigo, que en el fondo quería acostarse o casarse con él. Ella lo convenció de que hacía el mejor pollo al horno de los Estados Unidos, una receta que había heredado de su abuela. Estaba preocupada por Trent: nunca comía. Quizás fuera anoréxico; quizás estuviera demasiado débil y afectado. O simplemente se olvidara de comer. Ella fue al supermercado y compró todo lo que necesitaba para la cena de esa noche. Quería hacer las cosas bien. En la heladera de Trent solo había Coca-Cola.

Cuando Tori le contó que iba a cocinar en casa de su amigo, su madre se horrorizó. Trent vivía en la mansión que alguna vez había sido la de Roman Polanski. La casa de Beverly Hills, California, donde murió apuñalada Sharon Tate; por la que Charles Manson pasó a la fama. Nada bueno puede salir de ese horno, le advirtió la madre.

Esa noche, Tori probó hacer su pollo sureño, del que tanto se había jactado. Un pollo que se deshacía en la boca, la manteca chorreando por el mentón: algo verdaderamente delicioso. Ella está cocinándolo, del mismo modo que lo cocina desde hace veinte años, desde que es una niña. Con un cuidado preciso y amoroso. Pero no pasa nada. El pollo no se cocina; nada está funcionando como debe funcionar.

Él tiene los brazos cruzados. La mira como diciendo: tranquila, no estás aplicando para ser mi esposa o algo por el estilo. Ella quiere decirle que está todo mal; que el problema no es ella, no es el pollo, sino la casa, el horno. La casa está maldita. Nada bueno puede salir de todo esto. Nada bueno puede salir de nosotros, Trent, querido. ¿Pero por qué no me das una oportunidad?

***

Anita Catania nació con la década del 80 y desde que tiene memoria siempre la fascinaron las palabras. Estudió filosofía pero como Wes Anderson, que también pasó por esa carrera, siempre quiso escribir historias. Su idea de felicidad es una ventana frente al mar, un escritorio con su computadora, cuadernos y lápices, y su gato a los pies de una cama. No puede empezar el día sin una buena taza de café con leche ni terminarlo sin haber leído las páginas de un libro. Sube lo que escribe a: [email protected]

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Selección de cuentos, poesías y escritos de diversos autores en los que la casa configura lo que sucede, como en la vida. Curados por Valentina Varas.