Interiores / 14 julio 2009

Interiores #5: Salta, salta, salta.

Cuando se vive de alquiler en alquiler, el desapego no sólo se experimenta en el momento de decirle adios a la mitad del sueldo mes a mes. No, sino que también hay que resignar el estilo propio ante el estilo arquitectónico de facto que viene con el lugar. Según la oferta, el dinero con el que se cuenta y demás factores, una temporada se puede estar viviendo en una casa antigua y a la siguiente, en un departamento que rebalsa modernidad.

María vive como puede y vive feliz. Ella, al desligarse del lugar propio, hace propios todos los lugares donde habita (y habitó) y por eso abandona muebles y rescata otros en plan constante. Madera de mercado de pulgas, objetos de plástico precioso, joyas encontradas (¡miren ese Noblex que alguien tiró al estómago de un volquete!) y su “horror al vacío” hicieron que este monoambiente de Villa Crespo se empachara sin ningún remordimiento.

La base de tonos marrones heredada de un anterior habitante (masculino) se avivó con los colores saturados de los detalles: el mantel florido se mudó a la cama y cubrió la colcha, el envase de helado con flores plásticas de restaurante berreta reposa sobre la mesa de luz y la mesa es escritorio cubierta por mantel de hule que pasó de naturaleza muerta a revestimiento protector.

Fotos: María Tórtora

publicado en Interiores


Recorrido fotográfico por una casa, contado desde la experiencia de los que la armaron y la viven.