Interiores / 1 junio 2010

Interiores #41: Casa de cambio

Ya pasamos el año de vida (yeah!), y en un año pueden caber muchas cosas. Acá apostamos muchos pesos a que ni una de las casas que fuimos mostrando está hoy en día como la vez que las visitamos. La gente se muda, se junta, se separa, tiene hijos, ve achicarse o agrandarse el sueldo o simplemente cambia los gustos. Y además, si disfrutamos decorando, ¡no queremos que termine nunca!

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Bilo se mudó luego de nuestra visita a una casa más chica, pero con una terraza envidiable. Y si bien muchos muebles y objetos son los mismos, estamos ante un lugar re distinto.

“Casi no tengo alacenas, che.” Dejó de rezongar, pintó una de las bibliotecas de pino y la puso en el pasillo de entrada de la cocina. “Uh, ¿y ahora dónde irán los discos?” Unos cuantos estantes de madera puestos a lo largo de todo el ambiente solucionaron el problema. “Necesito llenar más paredes.” Un poco de cinta aisladora se transformó en mano peleadora (¡perfecta!) en el sector de trabajo y luego contagió al baño, y con papeles lindos y marcos de vidrio inventó cuadritos para el living. Un hule se enchinchó a la pared para obtener el cabecero de cama que faltaba y un cajón verdulero hace de mesa ratona en un mientras que tranquilamente podría perdurar.

Macetas-balde, macetas-latas, pajaritos de clavos y lana, cajón-revistero… Si el paso del tiempo afila así nuestros recursos, ¡no le tememos a la jubilación!

Fotos: María Tórtora

publicado en Interiores


Recorrido fotográfico por una casa, contado desde la experiencia de los que la armaron y la viven.